miércoles, 20 de julio de 2016

Estamos en problemas…


  • por Tina Gardella para el Diario del Juicio
PH tomada de Twitter



Cual juego de gran bonete “yo señor, no señor” nadie se hace cargo de la presencia del Operativo Independencia en el desfile del Bicentenario. Y decimos Operativo Independencia porque más allá de quienes desfilaron, la irradiación de su representación y proyección, los excede. Por eso, estamos en problemas

Como puesta en escena que lo es, un desfile es un acto público y por lo tanto político. Responde a objetivos y se diseñan estrategias al respecto. Forma parte de la construcción de subjetividad en tanto lo colectivo materializa todo simbolismo de pasado, presente y futuro. Que haya estado o no en el guión, que hubo o no infiltración, que los conductores esto y los controles aquello, que sí, que no… son muestras de que no se delimitó la responsabilidad política del hecho. Responsabilidad que da cuenta de que no hubo confusión por el significante “independencia” como bien lo expresa la socióloga María Pía López, sino más bien la decisión de desplazar el significado. Por eso, estamos en problemas…

Las manifestaciones de repudio que abarcó un amplio espectro de instituciones, asociaciones, agrupaciones y personas desde su civilidad ciudadana, son quienes han podido percibir claramente ese desplazamiento como política a imponer: borrar los tantos años de lucha y organización por situar una política democrática en relación al terrorismo de estado, que no amerita equiparación alguna de “violencias”, que socava los cimientos de una sociedad que sigue esperando también pronunciamientos de quienes no responden específicamente al campo de los Derechos Humanos. Por eso, estamos en problemas…

La semana próxima se reanudan las audiencias del Juicio Operativo Independencia. Los juicios contra los responsables de tremendos crímenes de lesa humanidad, desde hace unos años hasta hoy, están sirviendo de argamasa para la imbricación, sino definitiva, al menos sí duradera, de todos los grupos y actores sociales, hoy enormemente mayoritarios, que defienden que sólo mediante la impartición de la justicia se puede construir la democracia. Que un desfile sea el escenario pensado para reemplazar toda escena de juicio, es una operación que responde a borramientos y desplazamientos que atrasan los procesos de memoria, verdad, justicia tan trabajosamente conseguidos. Por eso, estamos en problemas

Una sociedad tan golpeada por la barbarie del Operativo Independencia, está esforzándose por conocer, tramitar, resolver una parte de su historia que si amerita algún nombre ese sería “crueldad”. Eso es lo que se respira, se oye, se mira y se acompaña en las audiencias del Juicio. Sobre todo porque quienes allí atestiguan son vecinos del interior de Tucumán, con sus silencios, sus temores, sus rituales, sus propios borramientos, sus propios deslizamientos. Para ellos, el desfile no sólo resultó insultante para la historia y la memoria, sino posible condicionador de su decir y de su hacer. Por eso, estamos en problemas

Después de la masacre del Operativo Independencia que lo tuvo como iniciador, en agosto de 1977 Acdel Vilas publicó sus Reflexiones sobre la “subversión cultural” en la revista Cabildo, donde indagaba acerca del origen histórico de la progresiva descomposición de los valores occidentales, y que él situaba en la aparición de la individualidad propia de la Modernidad. Dentro de esta emancipación del sujeto, el general Vilas consideraba que el cisma luterano, el idealismo, el empirismo y el racionalismo son caras de un mismo perverso poliedro que acabaría por conformar una sociedad materialista de individuos que vivirían entendiendo el humanismo y el relativismo como sinónimos. Por  otro lado, por el título del artículo, Vilas da a entender que lo subversivo no es sólo un elemento amenazador para el sistema político, social o económico tradicional, sino también parte de un conjunto cultural que está destinado a acabar con esos valores tradicionales en todos los órdenes de la sociedad.

Si a pesar de todo lo que pasó y de la conciencia arraigada de Juicio y Castigo hay sectores de la sociedad tucumana que aún piensan en los anacronismos de Acdel Vilas, bueno, son estos sectores los que están en problemas…

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